lunes, 25 de marzo de 2013

Posibles sentidos de las pinturas rupestres de Altamira.

Buenas de nuevo queridos seguidores y seguidoras!!
Después de un período de inactividad volvemos a publicar entradas en el blog.
Para esta semana tengo dos historias bastante curiosas que he podido conocer a la hora de buscar información para el proyecto en grupo de la asignatura.
En esta primera entrada os hablaré del sentido que tenían una de las primeras manifestaciones artísticas que podemos encontrar en España: las pinturas rupestres de las Cuevas de Altamira, situadas en la comunidad autónoma de Cantabria.


Puede pensarse que las pinturas rupestres de las cuevas de Altamira son las representaciones de escenas cotidianas para los hombres de aquella época, es el sentido más racional y el que todos nosotros le daríamos.
Estas representaciones tendrían un sentido mágico y que, por medio de los ritos del chamán de la tribu, ayudarían a los cazadores de la tribu a vencer a los más majestuosos animales.

Pero pese a este pensamiento tan lógico, podemos observar en las pinturas rupestres de Altamira algunas cosas que nos dan pie a no pensar en eso.
Y es que de los 107 bisontes representados en Altamira, tan sólo uno está herido; y el resto tienen unas posturas más bien sanas, enérgicas y vivas.
Esto hizo que se buscaran otros significados alternativos para estas pinturas, puesto que el más lógico cojeaba en algunos aspectos.

Tras muchos años de investigación, un grupo de brillantes arqueólogos europeos determinaron que la cúpula de Altamira podría ser una representación del cielo nocturno, y que los animales plasmados estaban formados por puntos que a su vez van dibujando las constelaciones.

Podemos decir entonces que las cuevas de Altamira eran una especie de “observatorio”, cuyo contenido es un soberbio mapa astronómico de más de 40.000 años de antigüedad.
La bóveda de Altamira no es más que un reflejo de la bóveda celestial, en la que empezaron a plasmar su visión de la naturaleza, cómo la sentían e imaginaban.

Os adjunto el enlace de un vídeo donde explican esto con más detenimiento y con el apoyo visual que proporcionan las imágenes. Este tema lo tratan en los 7 primeros minutos del vídeo, luego ya no tiene mucha relación:
http://www.youtube.com/watch?v=ZbYMlssNtEM

Espero que os haya llamado la atención, un saludo a todos.

lunes, 4 de marzo de 2013

Cambios estéticos a lo largo de los siglos.

Con un poco de retraso escribimos lo que nos dio pie a pensar la clase de la semana pasada.
Podemos  hablar de muchos estilos, y soy de aquellos que opinan  aquello de "en la variedad está el gusto" y "para gustos los colores", pero lo que sí es cierto es que socialmente siempre ha habido unos modelos de referencia estilística que han reflejado y condicionado los gustos de la población de la época.
En esta ocasión vamos a hacer un breve repaso a cómo ha ido evolucionando el concepto de belleza de la figura femenina a lo largo de los siglos.
Comenzando por la  Prehistoria, nos encontramos con modelos  femeninos caracterizados por sus abultados senos, vientres y caderas. De esta forma representaban la fecundidad, tanto la suya como mujeres como la de la madre Tierra. 




Venus de Willendorf

Analizando el Arte Clásico, de Grecia y Roma, nos damos cuenta de dónde ha venido nuestra forma de pensar en estos aspectos al menos. Durante esos siglos se representaban figuras delgadas, cuerpos esbeltos, cuerpos y caras simétricos, quízás algo fríos.

Venus de Milo

Durante la Edad Media no encontraremos muchas representaciones como éstas, debido al elevado control moral por parte de la Iglesia. El ideal de belleza se corresponderá con aquello que más se acerque a Dios, con lo que la figura femenina más representada será la Virgen.
Al inicio de la Edad Moderna volvemos a encontrarnos con la utilización de los modelos de belleza clásicos. Claro estaba, por otra parte, si durante el Renacimiento se habían vuelto a recuperar los modelos clásicos, también se recuperarían los modelos artísticos y estéticos. En tiempos de Boticelli se entendía que la mujer tenía dos dimensiones: por una parte la de madre, no muy representada, y por otra parte la del deseo, de los placeres paganos.


Sandro Boticelli: El Nacimiento de Venus


El modelo clásico volvió a perderse con el Barroco. Rubens es el más fiable representante de este período. Se sale de "equilibrio" prevaleciente durante el Renacimiento, y representa unas figuras con una estética diferente: mujeres voluminosas, gruesas y carnosas son a sus ojos un modelo de sensualidad.


Rubens: Las tres gracias.


Nuestra última parada llega, cómo no, con la época contemporánea, la que nos está tocando vivir. Los ideales de belleza griegos se  vuelven a tener en cuenta, las figuras delgadas y esbeldas, simétricas, constituyen el ideal de belleza de nuestro tiempo.
También a lo largo de esta época la imagen, la televisión y el cine se han convertido en importantes elementos difusores de estos modelos de belleza. La mujer más "presentada" es aquella perfectamente constituida y hermosa.


Jennifer Lawrence, posando durante la última gala de los Oscar, en la que conseguiría el premio a la mejor actriz.

Seguimos viéndonos, seguidores, y gracias de nuevo.